LAUDES

Oración de la Mañana

Viernes 11 de junio, 2021

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

 

 

INVITATORIO:

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Antífona. Al Corazón de Jesús, herido por nuestro amor, venid, adorémosle.

 

HIMNO

 

Desde la cruz redentora,
el Señor nos dio el perdón,
y, para darnos su amor,
todo a la vez, sin medida,
abrió en su pecho una herida
y nos dio su corazón.
 
Santa cruz de Jesucristo,
abierta como dos brazos:
rumbo de Dios y regazo
en la senda del dolor,
brazos tendidos de amor
sosteniendo nuestros pasos.
 
Sólo al chocar en las piedras
el río canta al Creador;
del mismo modo el dolor,
como piedra de mi río,
saca del corazón mío
el mejor canto de amor. Amén.

 

SALMODIA

Ant. "Jesús, puesto en pie, exclamó en alta voz: «El que tenga sed que venga a mí y que beba.». †"

 

Salmo 62, 2-9

 

Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
 
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
 
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
 
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. "Jesús, puesto en pie, exclamó en alta voz: «El que tenga sed que venga a mí y que beba.». †"

 

LECTURA BREVE

 

"Así será la alianza que haré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo del Señor-: Pondré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." Jr 31, 33

 

RESPONSORIO BREVE

V. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí.

R. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí.

V. Que soy manso y humilde de corazón.

R. Y aprended de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Por su entrañable misericordia Dios nos ha visitado y ha redimido a su pueblo.

 

Cántico de Zacarías.

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Lc 1, 68-79

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Por su entrañable misericordia Dios nos ha visitado y ha redimido a su pueblo.

 

PRECES:


Acudamos, hermanos, a Jesús, que es manso y humilde de corazón, y digámosle:

Rey amantísimo, ten piedad de nosotros.
 
Jesús, Señor nuestro, en quien habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad,
— haz que participemos de tu naturaleza divina.
 
Jesús único maestro, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento,
— danos, mediante la Iglesia, el conocimiento de la multiforme sabiduría de Dios.
 
Jesús, Hijo de Dios, en quien el Padre se complace,
— enséñanos a escuchar con perseverancia tu palabra.
 
Jesús, hermano nuestro, de cuya plenitud todos hemos recibido,
— concédenos la abundancia de tu gracia y de tu verdad.
 
Jesús, salvador nuestro, fuente de vida y de santidad,
— haz que seamos santos e irreprochables por el amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Unidos al Corazón de Jesucristo, que latió de amor por el Padre y por cada uno de nosotros, digamos confiadamente:

Padre nuestro...

 

ORACIÓN

Te pedimos, Dios todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza del amor que resplandece en el corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.